Impuestos verdes

A pocos días del anuncio del gobierno de la intención de gravar el consumo de bolsas y botellas plásticas desechables, así como a los vehículos de más de 2.000 CC, cuya principal motivación, a decir del Presidente de la República, es la disminución del uso de estos productos, cabe reflexionar y discutir estas propuestas.

Por un lado nos parece positivo que el gobierno haya puesto en la agenda pública temas tan importantes como la generación de los desechos y la contaminación del aire, producida principalmente por las emisiones vehiculares.

En ese sentido, nos parece que la imposición de cargas tributarias a quienes consumen bolsas y botellas plásticas, tiene el afán de endosar toda la responsabilidad a la población consumidora, cuando en realidad son apenas una parte marginal de los procesos productivos. Es decir, dejar solamente en manos, o en los bolsillos, de las personas la responsabilidad de ser responsables con el ambiente puede ser un error.  ¿Qué tal si no quiero? o, si tengo la plata la suficiente como para que no me duela gastar un poco más por las mismas bolsas o botellas a las que estoy acostumbrado? ¿No estaríamos cayendo en eso de que ahora quienes tienen poder adquisitivo tienen también el derecho de contaminar más?

Cargar impositivamente a los autos más grandes que, aparentemente contaminan más, puede ser un acierto, pero vale la pena recordar que de pronto se estimule la compra de vehículos de menor tamaño y precio. Además, los impactos negativos de la circulación excesiva de vehículos no está solamente relacionada con la contaminación del aire.  La ocupación excesiva de espacios públicos, el tráfico y la pérdida de tiempo irrecuperable, el ruido y los accidentes de tránsito son otras externalidades que debería considerarse a a la hora de regular tributariamente al uso de vehículos.

También cabe preguntarse el destino de los eventuales fondos recaudados por este concepto.  Si bien se ha dicho que el fin no es recaudar más, porque los montos no serían de un orden importante para el gobierno, también se ha mencionado que se destinaría para el rubro de salud.

Creemos que es hora tomar decisiones integrales y de largo plazo. Que se distribuyan la responsabilidad de mejorar el ambiente de nuestras regiones equitativamente entre estado, empresas y ciudadanía.  Prohibir definitivamente las bolsas y botellas plásticas desechables. Desestimular el uso excesivo de vehículos motorizados. Invertir en mejorar las condiciones de movilidad de los medios más sostenibles como transporte masivo, peatonal y ciclístico; asi como el destinar los fondos de estos impuestos a otras iniciativas, etc. puede contribuir a aliviar de manera más profunda la crisis ambiental.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Boletines CiclóPolis y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s